La Cadena Volcánica: Un refugio ante el cambio climático

El tiempo corre...

El 8 de octubre de este año a través de un comunicado de prensa, la ONU con respaldo del Panel Intergubernamental –IPCC-, advierte sobre la catástrofe climática por venir si no se toman medidas importantes inmediatas para detener el cambio climático. A todas las escalas del planeta, la década 2020-2030 será la más importante y crítica en la mitigación-adaptación al cambio climático y la búsqueda de la sostenibilidad.

Fuente: IARNA
Fuente: IARNA

En este difícil escenario, a nivel local y en lo que nos corresponde, debemos organizarnos y aprovechar las oportunidades que el paisaje de Guatemala nos brinda. En este contexto, la cadena volcánica representa una plataforma territorial, que ordenada de forma correcta, puede brindar resiliencia ante el cambio climático y oportunidades para el desarrollo sostenible.

Diversidad + Resiliencia + Desarrollo Sostenible

En esta región del país, en cortas distancias geográficas existen rápidos cambios. Su diversidad en términos de topografía, suelos, climas, ecosistemas, especies, prácticas productivas y culturas, representan un amplio espectro de sistemas socio-ecológicos (relaciones entre la gente y el medio ambiente). En un par de kilómetros podemos pasar de regiones cálidas a 500 m de altitud, hasta regiones frías a más de 3000 m; de la misma forma, podemos pasar de regiones muy húmedas con mucha lluvia a regiones secas con poca lluvia; de escenarios con prados y bosques montanos y subalpinos, a selvas lluviosas y pluviales, terminando en bosques secos; de producir milpa, frijol, aguacate y hortalizas, a café, macadamia, hule y caña de azúcar. Un escenario de múltiples elementos que cambian rápidamente en cortas distancias.

SIG Vivamos Mejor

La mayoría de modelos que predicen los efectos del cambio climático se basan en dos variables: la temperatura y la precipitación (lluvia); siendo la primera mucho más fácil de predecir que la segunda. Aunque carecemos de modelos específicos para predecir lo que pasará con exactitud en la región, ya existe suficiente evidencia para hacernos una idea bastante clara. Para entender esto en la cadena volcánica, existen tres ideas o fenómenos de la naturaleza que debemos considerar:

1) El gradiente adiabático se refiere a cómo la altitud (metros sobre el nivel del mar) afecta la temperatura promedio. Entre más subimos en alguna montaña o volcán, más frio habrá. En general se dice que por cada 100 m existe un cambio promedio en 0.6 grados centígrados.

2) La lluvia orográfica se refiere al tipo de lluvia que se origina por la humedad que proviene de algún cuerpo de agua y que se forma al chocar y subir por alguna montaña. En este caso, la humedad proviene del océano Pacífico, se choca con la cadena volcánica y provoca abundante lluvia.

3) El nicho ecológico se refiere al lugar que puede ocupar una especie (incluyendo nuestras especies cultivables) en función a su tolerancia a diferentes variables, entre estas, las climáticas. Por ejemplo, la caña de azúcar prefiere lugares cálidos mientras las hortalizas prefieren lugares templados.

Vivamos Mejor

En este marco, tal vez la mejor forma de comprender la resiliencia de la cadena volcánica es comparándola con un lugar plano. En un lugar montañoso existen gradientes de las diferentes variables (temperatura, lluvia, entre otros) sobre las cuales existen múltiples posibilidades de nichos ecológicos; mientras que en lugares planos los gradientes de variables son mucho menores. En este sentido, si las variables climáticas de temperatura y lluvia cambian en un lugar, el nicho ecológico también cambiará y las especies se verán obligadas a buscar otra vez las condiciones apropiadas.

La ventaja de vivir en un lugar montañoso es que adaptarse a los efectos del cambio climático podría significar, por fortuna, “viajar cortas distancias”.

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